Con el tiempo nos damos cuenta de que en realidad lo mejor no era el
futuro, sino el momento que estuvimos viviendo justo en ese instante.
Y con el tiempo comprende que sólo quien es capaz de amarnos con
nuestros defectos, sin pretender cambiarnos, puede brindarnos toda la
felicidad que uno desea.
Con el tiempo aprendemos a construir todos nuestros caminos en el hoy,
porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo nos damos cuenta de que en realidad lo mejor no era el
futuro, sino el momento que estuvimos viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo veremos que aunque seamos felices con los que están a
nuestro lado, añoraremos con intensidad a los que ayer estaban con
nosotros y ahora se han marchado.
Todo esto desafortunadamente lo aprendemos con el paso del tiempo.
Texto: Jorge Luís Borges
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